Espacio para mentes inquietas y corazones abiertos. Ante un sistema injusto e insostenible, es preferible mirar hacia delante, pensar, sentir y procurar Crear un Nuevo Paradigma desde lo pequeño, desde nuestras posibilidades hacia algo colectivo para todas y todos.
sábado, 18 de junio de 2011
Conversaciones en un autobús hacia Guayaquil
Hace ya año y medio que llevo viviendo en la costa ecuatoriana. El aire "gringo" parece que va desapareciendo de mi ser a fuerza de hacer cada día lo que los demás hacen, a fuerza de mezclarme en su realidad, a fuerza de tomar colectivos, de haber sido robada a fuerza de pistola como el resto, a fuerza de escuchar la misma música, sudar el mismo calor y escuchar a los mismos vendedores con su misma retahíla que ya no me hace gracia...Al punto que ya hablo como ellas, como ellos...Al punto que ya comienzo a comprender...Al punto que ya siento que podría ser esa mujer de treintaintantos que me conversaba en el autobús que nos llevaba hacia Guayaquil, la una sentada al lado de la otra. Sentía que podía ser ella y me sentía entre afortunada, consternada y confundida...¿Qué es lo que hace que unas personas vivamos una realidad; y otras, otra? ¿Por qué siendo lo mismo, compartiendo la misma esencia, nuestras realidad son antagónicas? Ya no sólo es una sensación de agradecimiento y autocomplacimiento...es algo más profundo...Ella, con tres hijos, un ex-marido que le paga 95 dólares de pensión y yendo a trabajar el fin de semana al comedor de su hermana para sacar plata para mantener a sus hijos...Yo, habiendo salido del trabajo de cooperante, con veintimuchos, que a los ojos de ella eran dieciocho, con un salario de becaria que aquí quintuplica el salario mínimo y yendo a la ciudad para farrear, para huir de la soledad, para tratar de destruirla en los brazos conocidos...
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